Sin duda alguna, el Trabajo Social se encuentra constantemente en su quehacer como profesión, como práctica y en el fondo como concepto en si, frente a situaciones de crisis, es por esto que el estar capacitados y constantemente preparados, poseer un modelo de intervención para este tipo de casos, una metodología especializada, es de fundamental importancia.
En cualquier momento el trabajador se puede enfrentar los estragos producidos por un huracán, un terremoto, una epidemia; etc., debiendo trabajar así por las victimas de estas catástrofes, socorriéndolas y trabajando en las soluciones y salidas rápidas y efectivas ; también puede darse que se enfrente a situaciones de violencia intrafamiliar, feticidios, maltrato a menores, crisis familiares etc. donde quizás deba sacar a un menor del hogar en que vive para evitar que siga siendo maltratado, o ayudando y respaldando a una mujer golpeada evitando así un potencial femicidio. Todas estas situaciones y muchas más de igual o mayor complejidad, se ven día a día y requieren de todas las habilidades del Trabajador Social.
A lo largo de su evolución el Trabajo Social ha ido concretando diversos modelos de intervención social y ha construido teorías y metodologías para ir haciendo frente a las nuevas problemáti
cas individuales y demandas sociales. El trabajador Social debe estar siempre preparado para saber abordar mediante sus conocimientos y herramientas a su disposición, haciendo el mejor uso posible de estas, para conllevar estas situaciones y sacar a flote a las personas que necesitan de su intervención, de manera urgente.
Una crisis la podemos entender como una situación caótica, dificultosa o complicada, es la alteración de un equilibrio que conlleva a un trastorno de la cotidianidad, a una desorganización. En este tipo de situaciones las personas se sienten incapacitadas de actuar por si solas, se encuentran abrumadas, paralizadas, inseguras e inestables, reduciendo así sus capacidades de reacción, y por lo tanto de búsqueda de una solución realmente eficaz a este “desequilibrio”, a este momento critico en sus vidas. Es por eso que el papel de intervención del trabajador Social en estos casos conlleva una responsabilidad enorme, de saber manejar este tipo de situaciones, procurando siempre respetar y fomentar la quebrada autonomía de las personas, buscando apoyo y forjando equipos y redes de trabajo para abordar así, de la mejor manera los casos de esta índole.
El manejo de la ansiedad es fundamental, en casos así el profesional se encuentra bajo una fuerte presión por hacer un buen trabajo, dar la mejor solución y en el momento más breve y oportuno, por lo tanto el Trabajador Social debe tener la capacidad de tomar de decisiones rápidas y asertivas en Pro de las personas que lo requieran, debe hacer sus movimientos con certeza y astucia, buscando siempre junto con la persona la mejor solución, identificar rápidamente su campo de intervención, su objeto a intervenir y aplicar un método de trabajo que sea oportuno, indicado y saque de esta forma de la manera mas pronta posible al afectado se la situación conflictiva.
Es fundamental en esta área el poseer y desarrollar la capacidad de escuchar a la persona afectada, tener capacidad de empatia con quien se trabajara, ya que este es el modo de comprender la situación que se esta planteando y dar así seguridad, confianza y apoyo, algo básico para manejar y sostener de la mejor manera posible las crisis a intervenir, forjando así la intervención en un marco de corresponsabilidad entre el sujeto de atención que se vera beneficiado por la intervención que prestara el profesional.
Las crisis y los momentos críticos son una oportunidad de evolución y crecimiento en todo aspecto: personal, profesional, sicológico, etc., ya que en su complejidad se pone a prueba la capacidad de manejo, y la búsqueda de nuevas herramientas para abordar casos complejos y dificultosos, llenos de obstáculos que deben ser superados lo mas rápido posible y bajo una fuerte presión. En el fondo sin este tipo de situaciones no habría un desarrollo integro del profesional, no habrían oportunidades de poner en practica nuevos tipos de intervención y así lograr un
perfeccionamiento y conocimiento mas especifico y especializado de las diversas problemáticas que el Trabajo Social aborda día a día. Esto puede traducirse en la creación de programas y/o métodos para abordar concretamente los conflictos. Estas situaciones también nos permiten la formación de grupos de trabajos, lazos y redes de ayuda que nos permiten abarcar mas amplia y profundamente las problemáticas, dando una intervención integral y completa a la persona, por ejemplo trabajar con psicólogos, abogados, otros trabajadores sociales, nos permite acceder a las diversas áreas que conforman a la persona y prestar ayuda mas especializada y completa, además de darnos apoyo entre nosotros mismos para lograr un mejor desempeño del tipo interdisciplinario en situaciones de alto estrés y complejidad.
En conclusión la Intervención Social del Trabajo Social en momentos de crisis y complejidad es de una gran relevancia para los sujetos de atención, por lo tanto el profesional debe trabajar y adecuar sus capacidades para el manejo de este tipo de casos, logrando así la mejoría de la situación a intervenir y el bienestar de las personas.
En cualquier momento el trabajador se puede enfrentar los estragos producidos por un huracán, un terremoto, una epidemia; etc., debiendo trabajar así por las victimas de estas catástrofes, socorriéndolas y trabajando en las soluciones y salidas rápidas y efectivas ; también puede darse que se enfrente a situaciones de violencia intrafamiliar, feticidios, maltrato a menores, crisis familiares etc. donde quizás deba sacar a un menor del hogar en que vive para evitar que siga siendo maltratado, o ayudando y respaldando a una mujer golpeada evitando así un potencial femicidio. Todas estas situaciones y muchas más de igual o mayor complejidad, se ven día a día y requieren de todas las habilidades del Trabajador Social.
A lo largo de su evolución el Trabajo Social ha ido concretando diversos modelos de intervención social y ha construido teorías y metodologías para ir haciendo frente a las nuevas problemáti
cas individuales y demandas sociales. El trabajador Social debe estar siempre preparado para saber abordar mediante sus conocimientos y herramientas a su disposición, haciendo el mejor uso posible de estas, para conllevar estas situaciones y sacar a flote a las personas que necesitan de su intervención, de manera urgente.Una crisis la podemos entender como una situación caótica, dificultosa o complicada, es la alteración de un equilibrio que conlleva a un trastorno de la cotidianidad, a una desorganización. En este tipo de situaciones las personas se sienten incapacitadas de actuar por si solas, se encuentran abrumadas, paralizadas, inseguras e inestables, reduciendo así sus capacidades de reacción, y por lo tanto de búsqueda de una solución realmente eficaz a este “desequilibrio”, a este momento critico en sus vidas. Es por eso que el papel de intervención del trabajador Social en estos casos conlleva una responsabilidad enorme, de saber manejar este tipo de situaciones, procurando siempre respetar y fomentar la quebrada autonomía de las personas, buscando apoyo y forjando equipos y redes de trabajo para abordar así, de la mejor manera los casos de esta índole.
El manejo de la ansiedad es fundamental, en casos así el profesional se encuentra bajo una fuerte presión por hacer un buen trabajo, dar la mejor solución y en el momento más breve y oportuno, por lo tanto el Trabajador Social debe tener la capacidad de tomar de decisiones rápidas y asertivas en Pro de las personas que lo requieran, debe hacer sus movimientos con certeza y astucia, buscando siempre junto con la persona la mejor solución, identificar rápidamente su campo de intervención, su objeto a intervenir y aplicar un método de trabajo que sea oportuno, indicado y saque de esta forma de la manera mas pronta posible al afectado se la situación conflictiva.
Es fundamental en esta área el poseer y desarrollar la capacidad de escuchar a la persona afectada, tener capacidad de empatia con quien se trabajara, ya que este es el modo de comprender la situación que se esta planteando y dar así seguridad, confianza y apoyo, algo básico para manejar y sostener de la mejor manera posible las crisis a intervenir, forjando así la intervención en un marco de corresponsabilidad entre el sujeto de atención que se vera beneficiado por la intervención que prestara el profesional.
Las crisis y los momentos críticos son una oportunidad de evolución y crecimiento en todo aspecto: personal, profesional, sicológico, etc., ya que en su complejidad se pone a prueba la capacidad de manejo, y la búsqueda de nuevas herramientas para abordar casos complejos y dificultosos, llenos de obstáculos que deben ser superados lo mas rápido posible y bajo una fuerte presión. En el fondo sin este tipo de situaciones no habría un desarrollo integro del profesional, no habrían oportunidades de poner en practica nuevos tipos de intervención y así lograr un
perfeccionamiento y conocimiento mas especifico y especializado de las diversas problemáticas que el Trabajo Social aborda día a día. Esto puede traducirse en la creación de programas y/o métodos para abordar concretamente los conflictos. Estas situaciones también nos permiten la formación de grupos de trabajos, lazos y redes de ayuda que nos permiten abarcar mas amplia y profundamente las problemáticas, dando una intervención integral y completa a la persona, por ejemplo trabajar con psicólogos, abogados, otros trabajadores sociales, nos permite acceder a las diversas áreas que conforman a la persona y prestar ayuda mas especializada y completa, además de darnos apoyo entre nosotros mismos para lograr un mejor desempeño del tipo interdisciplinario en situaciones de alto estrés y complejidad.En conclusión la Intervención Social del Trabajo Social en momentos de crisis y complejidad es de una gran relevancia para los sujetos de atención, por lo tanto el profesional debe trabajar y adecuar sus capacidades para el manejo de este tipo de casos, logrando así la mejoría de la situación a intervenir y el bienestar de las personas.
Bibliografía
·http://www.munimadrid.es/UnidadWeb/Contenidos/Publicaciones/TemaServiciosSociales/JornadasTabajoSocialYCiudanania/Ficheros/Crisis.pdf
·Fandiño, Dyalá. Trabajo Social e intervención en desastres. Costa Rica, Universidad de Costa Rica, Escuela de Trabajo Social, 1993.

Andrea
ResponderEliminarLogras un desarrollo interesante del concepto de crisis, entendiendo que se trata de sucesos inesperados y que superan las personas.
Efectivamente todo trabajador social debe estar preparado para hacer frente a las crisis y seguir aportando luego con un seguimiento y con otros modelos de atenión.
La intervención en crisis se hace siempre, en distintos ámbitos se hace porque si noo hay terremotos, hay problemas críticos de las personas y las familias.
Atte
Julia Cerda