El modelo terapéutico en trabajo social sirvió y sirve de referencia de la práctica individualizada, de pequeño grupo y de grupos familiares.
El objeto de estudio e intervención del modelo terapéutico es el ser humano individual, o el conjunto de seres humanos en la familia, en los grupos, o en las comunidades, como parte de un ecosistema.
Históricamente, se fue configurando bajo el concepto de modelo la forma en que se asumía la práctica con intencionalidad curativa, de manera tal que, según sea la corriente psicológica que se adoptara como referente teórico, el método desarrollado y la finalidad de la acción, es posible hablar de diferentes modelos en trabajo social terapéutico desde sus inicios hasta la actualidad.
En el proceso de construcción del marco teórico de referencia del quehacer y profesional del Trabajo Social, como posibilidad seleccionada de conocimiento y acción de y en lo social, se parte de tres premisas.
Entre las distintas disciplinas sociales no existe una división natural, o dada, sino que aquellas construyen su identidad con base en la selección de posibilidades existentes de atender lo social. Asimismo la rigidez de la identidad riñe, con la manifestación multifacética y contingencial de la realidad social.
Se considera entonces, que los límites rígidos del campo de las ciencias se diluyen, porque no están establecidos de forma natural en el mundo ontológico ya que son construcciones cognitivas.
Esto lleva a considerarla siguientes premisas:
a) Premisa uno: es aquella que plantea que lejos de ser una debilidad del trabajo social el ser crisol de conocimientos especializados en las identidades definidas como la sociología, la psicología, la economía, la política, etc., le da la fortaleza necesaria para interactuar con la complejidad de lo social.
Se comprende así que la construcción del modelo terapéutico en trabajo social se apoyó en el conocimiento de la dinámica del comportamiento humano proveniente de las ciencias sociales y particularmente de la psicología social.
b) Premisa dos: se refiere a que el Trabajador Social se encuentra de frente a la complejidad de la realidad debido a su posición profesional e institucional. La complejidad social es un desafío profesional porque demanda respuestas oportunas por parte del Trabajador Social. La oportunidad de la respuesta requiere comprender la complejidad y organizar un plan de acción. Se requiere que el profesional está en condiciones de captar, analizar y comprender la multiplicidad de aspectos manifiestos y no manifiestos que conforman el fenómeno social en si.
Múltiples voces identifican la tendencia más hacia lo instrumental que hacia lo profesional en el quehacer del Trabajador Social, aquí surge la tercera premisa
c) Premisa tres: que nos sirve de marco de reflexión, y que significa que la acción profesional se define más en la función de lo técnico que de lo metódico. Lo técnico en este caso hace referencia a aquellas acciones que aplican conocimientos producidos, adecuándolos al logro de fines prácticos. Recordemos que la técnica está formada por procedimientos, pasos o etapas para obtener un fin práctico. Sin embargo, la herencia del positivismo produjo una confusión entre lo que es el método científico y los procedimientos de apoyo o técnicas. Un producto de tal confusión consiste en que el método inductivo, por ejemplo, es el camino que permite asociar datos sobre fenómenos que constituyen los hechos sociales, se supone que ellos “hablan por sí mismos”, o sea se transforman en “cosas” mediante sus expresiones medibles producto de lo cual adquieren carácter de leyes. Desde esta perspectiva las cosas que conforman la realidad hablan a través de sus datos, por lo tanto, como las técnicas registran esos datos, las técnicas se convierten en el método. La anterior nos permite aclarar el fundamento mediante el cual se produce el proceso de reducción del método es decir una visión compleja del acercamiento a la realidad; a lo técnico o una visión instrumental y simplista del acercamiento a la realidad.
Desde lo instrumental la realidad se reduce a lo práctico y el conocimiento producido se reduce a relacionar fenómenos a partir del registro de datos que los expresen. Así la distinción entre método, por un lado, como lógica de aproximación a la realidad, desaparece.
Las premisas mencionadas nos permiten construir un marco general para el análisis y la exposición del modelo terapéutico como posibilidad seleccionada de comprender y actuar en lo social.
El objeto de estudio e intervención del modelo terapéutico es el ser humano individual, o el conjunto de seres humanos en la familia, en los grupos, o en las comunidades, como parte de un ecosistema.
Históricamente, se fue configurando bajo el concepto de modelo la forma en que se asumía la práctica con intencionalidad curativa, de manera tal que, según sea la corriente psicológica que se adoptara como referente teórico, el método desarrollado y la finalidad de la acción, es posible hablar de diferentes modelos en trabajo social terapéutico desde sus inicios hasta la actualidad.
En el proceso de construcción del marco teórico de referencia del quehacer y profesional del Trabajo Social, como posibilidad seleccionada de conocimiento y acción de y en lo social, se parte de tres premisas.
Entre las distintas disciplinas sociales no existe una división natural, o dada, sino que aquellas construyen su identidad con base en la selección de posibilidades existentes de atender lo social. Asimismo la rigidez de la identidad riñe, con la manifestación multifacética y contingencial de la realidad social.
Se considera entonces, que los límites rígidos del campo de las ciencias se diluyen, porque no están establecidos de forma natural en el mundo ontológico ya que son construcciones cognitivas.
Esto lleva a considerarla siguientes premisas:
a) Premisa uno: es aquella que plantea que lejos de ser una debilidad del trabajo social el ser crisol de conocimientos especializados en las identidades definidas como la sociología, la psicología, la economía, la política, etc., le da la fortaleza necesaria para interactuar con la complejidad de lo social.
Se comprende así que la construcción del modelo terapéutico en trabajo social se apoyó en el conocimiento de la dinámica del comportamiento humano proveniente de las ciencias sociales y particularmente de la psicología social.
b) Premisa dos: se refiere a que el Trabajador Social se encuentra de frente a la complejidad de la realidad debido a su posición profesional e institucional. La complejidad social es un desafío profesional porque demanda respuestas oportunas por parte del Trabajador Social. La oportunidad de la respuesta requiere comprender la complejidad y organizar un plan de acción. Se requiere que el profesional está en condiciones de captar, analizar y comprender la multiplicidad de aspectos manifiestos y no manifiestos que conforman el fenómeno social en si.
Múltiples voces identifican la tendencia más hacia lo instrumental que hacia lo profesional en el quehacer del Trabajador Social, aquí surge la tercera premisa
c) Premisa tres: que nos sirve de marco de reflexión, y que significa que la acción profesional se define más en la función de lo técnico que de lo metódico. Lo técnico en este caso hace referencia a aquellas acciones que aplican conocimientos producidos, adecuándolos al logro de fines prácticos. Recordemos que la técnica está formada por procedimientos, pasos o etapas para obtener un fin práctico. Sin embargo, la herencia del positivismo produjo una confusión entre lo que es el método científico y los procedimientos de apoyo o técnicas. Un producto de tal confusión consiste en que el método inductivo, por ejemplo, es el camino que permite asociar datos sobre fenómenos que constituyen los hechos sociales, se supone que ellos “hablan por sí mismos”, o sea se transforman en “cosas” mediante sus expresiones medibles producto de lo cual adquieren carácter de leyes. Desde esta perspectiva las cosas que conforman la realidad hablan a través de sus datos, por lo tanto, como las técnicas registran esos datos, las técnicas se convierten en el método. La anterior nos permite aclarar el fundamento mediante el cual se produce el proceso de reducción del método es decir una visión compleja del acercamiento a la realidad; a lo técnico o una visión instrumental y simplista del acercamiento a la realidad.
Desde lo instrumental la realidad se reduce a lo práctico y el conocimiento producido se reduce a relacionar fenómenos a partir del registro de datos que los expresen. Así la distinción entre método, por un lado, como lógica de aproximación a la realidad, desaparece.
Las premisas mencionadas nos permiten construir un marco general para el análisis y la exposición del modelo terapéutico como posibilidad seleccionada de comprender y actuar en lo social.
Bibliografia:
- http://www.psicobcn.com/index.php?option=com_content&task=view&id=19&Itemid=30 (consultado el 27 de Diciembre)



